Al conocerse la noticia de la visita de presidente de Venezuela, Nicolás Maduro al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en noviembre de 2015, UN Watch organizó una conferencia de prensa, una petición conjunta dirigida a gobiernos para que no asistan al monólogo y una manifestación en protesta.

Estas acciones, junto con las palabras acusadoras del entonces Presidente del Consejo de Derechos Humanos y del Alto Comisionado para los Derechos Humanos dichas a modo de presentación antes del discurso del presidente Maduro, causaron un gran rechazo en el gobierno venezolano que decidió expulsar el embajador suizo de Caracas.

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El encargado de negocios suizo Benededict De Cerjat tuvo que salir intempestivamente del país. La razón: el Gobierno venezolano lo declaró persona non grata por una historia que inicia en noviembre de 2015 cuando el presidente Nicolás Maduro Moros visitó aquella nación europea.

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A tres semanas de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, Maduro viajó a Ginebra, Suiza. Había solicitado una sesión extraordinaria del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),  de la cual Venezuela forma parte, para explicar los “avances” del país en esa materia. Su esposa Cilia Flores y parte de su tren de Gobierno le acompañó y fue recibido en el aeropuerto por el embajador venezolano Jorge Valero.

La exposición que pretendía Maduro no estaba exenta de polémicas. UN Watch, un grupo no gubernamental de derechos humanos con base en Ginebra, señaló al respecto: “Al otorgar un foro especial al gobernante autoritario de Venezuela en el mayor cuerpo de derechos humanos del mundo – donde no se pueden realizar preguntas ni escuchar voces de disenso – la ONU crea un peligroso suelo resbaladizo. Es sólo cuestión de tiempo ahora para que Erdogan de Turquía, Assad de Siria y Kim Jong-Un de Corea del Norte, a cada antojo del dictador, soliciten el mismo podio global, que sino sólo pueden obtener cada septiembre en Nueva York. El Consejo de Derechos Humanos es responsable de convertirse en objeto de burlas” advirtió en ese momento Hillel Neuer, director ejecutivo de esa ONG.

El discurso de Maduro tuvo que sortear las fuertes resistencias. Según minutas obtenidas por UN Watch, un grupo de diplomáticos liderados por un alemán intentaron oponerse al pedido de reunión extraordinaria de Maduro por “posibles percepciones negativas” ante la proximidad de los comicios venezolanos.

Pero aparte de la comitiva de Maduro, otros venezolanos estaban presentes en Ginebra. Hasta allá se fue la tía de Leopoldo López, Julieta López y el dirigente estudiantil Eusebio Costa, dispuestos a hacer escuchar la otra versión de los hechos que el mandatario pretendía ocultar.

Los opositores, junto a UN Watch, trataron de persuadir al Consejo de Derechos Humanos que no debían permitir la alocución, pero habiendo fallado en su intento, alzaron la voz con una rueda de prensa, para lo que se le facilitó una sala de la sede de la ONU y realizaron  una acción de protesta  en las afueras de la Organización.

“Los venezolanos están organizados y siempre realizan protestas en defensa de los derechos humanos en la plaza que se encuentra frente a la ONU. La protesta contó con aproximadamente 100 personas de distintas ciudades de Suiza y no tuvimos la oportunidad de encarar a Maduro, pero si entré a la ONU junto a la tía de Leopoldo López y dimos una rueda de prensa a los medios internacionales rechazando su visita”, explicó Costa a través de un correo electrónico.

Fue esta protesta la que originó el impasse diplomático Venezuela-Suiza. Una vez en Caracas, la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, convocó al encargado de negocios suizo, Benedict de Cerjat, a su despacho. “Le hizo saber su molestia por las protestas contra el presidente Maduro” lo que consideró un falta de respeto para su investidura. Además exigió que estas acciones “no debían repetirse”, explicó una fuente diplomática.

Pero Rodríguez no se esperaba la respuesta del diplomático suizo. “En mi país hay libertad de expresión y nosotros no podemos impedir que la gente se exprese con libertad”, habría respondido el diplomático, según la información de la fuente.

Tras el tenso encuentro, la canciller informó al presidente Maduro de los términos del mismo y se decidió declarar a De Cerjat como persona non grata en vista de que el Gobierno venezolano consideró sus expresiones como “un gesto inamistoso”.

El diplomático suizo abandonó el país hace algunos días y envió una carta a las misiones diplomáticas internacionales acreditadas en Venezuela despidiéndose y explicando que “razones ajenas a su voluntad” le obligaban a abandonar el país.

Se contactó a De Cerjat por correo electrónico y confirmó que ya estaba en Suiza, pero no confirmó ni negó la versión que aquí presentamos.

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unwatch

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