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Observaciones de Antonietta Ledezma, activista de derechos humanos de Venezuela, aceptando el Premio de Derechos Humanos UN Watch Morris B. Abram 2016, en nombre de su padre, Antonio Ledezma, alcalde de Caracas y ahora preso político. Ginebra, 31 de mayo de 2016

Me siento muy honrada de estar aquí esta noche en representación de mi padre, Antonio Ledezma, y en representación de nuestros valientes presos políticos en Venezuela. Gracias, UN Watch. Gracias, Hillel. Se han convertido en la voz de cientos de venezolanos, entre ellos mi padre, que se sienten completamente silenciados en nuestro país.

La última vez, cuando tuve la oportunidad de hablar en la Cumbre de Ginebra, hablé en nombre de 77 presos políticos. Esta noche, estoy hablando en nombre de 96.

Lamentablemente, este es un número que sigue aumentando en mi país, porque nuestro sistema legal se utiliza como arma para intimidar, amenazar e infundir miedo en todos los que están allí para hablar en contra de esta tiranía que ha estado destruyendo mi país durante 18 años. Tengo 24 años y no conozco nada diferente a este régimen.

Antonietta and Award

Esta noche, no quiero solo hablar de este político que han visto en el vídeo. Quiero hablar también de un padre encantador, un marido encantador, un amigo cariñoso y sobre el hombre más valiente que he conocido, que al que tengo el privilegio de llamar padre. Quiero compartir con ustedes también cómo mi vida, cómo la vida de mi familia, incluyendo mi hermana, que está conmigo aquí esta noche, cambió de una manera muy abrupta hace un año y tres meses.

Ciento veinte hombres de la policía llegaron a la oficina de mi padre. Se presentaron e irrumpieron en su oficina sin una orden de detención contra él, sin dar ningún tipo de explicación de por qué se lo llevaban, de cuáles eran las razones de su detención y de su secuestro. Y durante las nueve horas más largas de mi vida, las nueve horas más largas de la vida de mi familia, pasamos por el terror psicológico de no saber si mi padre estaba vivo, de no saber lo que estaba ocurriendo y si lo torturaban.

No fue hasta últimas horas de la noche cuando el presidente, el dictador, Nicolás Maduro, apareció en la televisión nacional y dijo que a mi padre se le acusaba de conspirar un golpe contra su gobierno, algo para lo que incluso hoy en día sigue sin haber una sola prueba que permita demostrar que esto es verdad o no.

Tuvo su audiencia un año después de su detención. Una audiencia, que se supone que debe ocurrir 45 días después de una detención, sucedió un año después. Y en esta audiencia, el fiscal y el juez están tratando de culpar a mi padre dos cargos: conspiración y asociación criminal. Ambos cargos le pueden encerrar en prisión durante 26 años.

Recuerdo que ese día me sentí desesperada. Cualquier persona que tenga padre puede imaginar la desesperación de imaginar que mi padre iba a terminar su vida en la cárcel. Le abracé y lloré desesperadamente y le pregunté si estaba asustado, y que cuál iba a ser nuestro siguiente movimiento. Así que él me abrazó y me dijo que el único temor que tenía era el de perder Venezuela en esta dictadura.

Así que este es Antonio Ledezma. Este es mi padre. Él es hoy el único alcalde del mundo que fue elegido y reelegido por casi 100 000 votantes y que fue detenido ilegalmente. Él es la segunda autoridad civil de mi país. Y con esto, yo no estoy tratando de hacer que sea más o menos importante que los otros presos políticos. Con esto, quiero que todos ustedes se imaginen la vulnerabilidad que sentimos como venezolanos. Cuando algo como esto puede sucederle a un alcalde, imaginen lo que puede suceder con el resto de nosotros.

Ver a mi padre en la cárcel ha sido sin duda la experiencia más dolorosa y dura que he vivido en mi vida. Sin embargo, su fuerza y su coraje me han hecho ver las cosas desde una perspectiva diferente. No todo el mundo tiene el privilegio que tengo que decir que tengo un padre que renunció a su libertad para que mañana podamos tener un país libre.

Quiero concluir diciendo algo que me he preguntado a mí misma. ¿Por qué un país como Venezuela sigue siendo parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU? ¿Por qué un país donde los derechos humanos no significan nada? ¿Por qué si los niños están muriendo en los hospitales cada día debido a la falta de medicamentos? ¿Por qué si estamos pasando por la peor crisis humanitaria política y social de nuestra historia? ¿Y por qué cuando las historias como la de mi padre todavía están sucediendo?”

(Antonietta Ledezma, activista de derechos humanos de Venezuela, aceptando el Premio de Derechos Humanos UN Watch Morris B. Abram 2016, en nombre de su padre, Antonio Ledezma, alcalde de Caracas y ahora preso político. Ginebra, 31 de mayo de 2016.)

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Presentación del Premio de UN Watch a Antonio Ledezma
Premio de Derechos Humanos UN Watch Morris B. Abram 2016
Ginebra, 31 de mayo, el año 2016


El premio lleva el nombre del fallecido fundador de UN Watch, que creó la organización en 1993, después de su período como embajador de EE. UU. en las Naciones Unidas en Ginebra.

El embajador Abram fue un abogado de derechos civiles pionero que fue de la mano de Martin Luther King, estableciendo el principio de la ley estadounidense de “un hombre, un voto”. Durante cinco décadas, estuvo en el centro del activismo por los derechos humanos en América y en las Naciones Unidas.

Antonio Ledezma fue elegido Alcalde del Caracas metropolitano, Venezuela, en 2008, derrotando al candidato socialista a favor de Hugo Chávez. El régimen de Chávez respondió mediante la eliminación de los fondos y los poderes de la oficina del alcalde, y mediante la creación de una oposición dirigida por un miembro del partido socialista.
El ganador de esta noche ejemplifica el legado del Embajador Abram.

A pesar de los obstáculos, el Alcalde Ledezma perseveró para hacer frente a las necesidades de la gente de Caracas, promocionando programas para proporcionar una solución a los problemas de los ciudadanos.

Trabajando con otras ciudades de todo el mundo, desarrolló proyectos de gran renombre como el Plan Estratégico Metropolitano de Caracas en 2020, los semáforos inteligentes y el transmetrópoli. El alcalde Ledezma llamó a las puertas de todo el mundo para obtener ideas que convertirían a Caracas en una ciudad para la vida.

El 3 de julio de 2009, el alcalde inició una huelga de hambre, en defensa de los salarios de sus empleados que fueron despedidos por el régimen de Chávez, y por la libertad de otros que habían sido detenidos por exigir lo mismo.

El alcalde Ledezma ha sido uno de los mayores críticos del partido del gobierno, ahora encabezado por el presidente Nicolás Maduro.

Por todo esto, la policía venezolana detuvo al Alcalde Ledezma el año pasado en una incursión violenta en su oficina. Basándose en cargos falsos, ahora es un preso político enfrentándose a una pena de 26 años de cárcel.

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unwatch

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